domingo, 23 de agosto de 2009

Notas:


Si se trata de depresión, arte o escuchar música; no solo vasta con ir al cine.
Visualmente Stanley Kubrick y artísticamente Pedro Almodóbar, completan con la realidad que de momento necesito.
A través del cristal, de una fotografía, o de un transexual; puedo conseguir la realidad. 
Mi realidad; que por más imperfecta, es lo que parece ser.
Parece ser vista desde un cuerpo, otro cuerpo...



Ausente.

Es mucho más fuerte que mi cuerpo; La tristeza o el recuerdo.
Después de años incontables...
El recuerdo casi invisible; de la sonrisa , de sus manos enclenques, del lunar al final de la mejilla... 
El mensaje casi inconcluso, la duda, la despedida, la desesperación...
Vacío?



Irrealidad.




Es porque el tiempo corre; que me encuentro siempre tan cerca de mi imperfección...
Sólo cuando estoy cerca de la luna, logro ser lo que realmente me es tan difícil ser.
Como si se tratara de una carrera infinita hacia el amor...
Puedo resistir el recuerdo, 
Subestimar cualquier sustancia material,
Subestimar mi subconsciente; pero nunca a mis sueños...
La manifestación del arquetipo en plena complejidad del Yo; en su comedia.
En plena actuación del Yo ideal.
Trata de nutrirse de Fantasía, naturaleza y locura.
Finalmente de intranquilidad.
Ni siquiera las lágrimas pueden asfixiar al Yo ideal.
El poder está en los sueños... 
Donde soy lo que realmente no soy, pero siento como tal, en esencia.
Donde fui lo que realmente nunca fui y espero poder ser.
Observo la luna y me lleno de valor, el valor de ser...
De ser irreal...
Siempre en posesión del amor...


domingo, 2 de agosto de 2009

Afrodita. Isabel Allende- "Sobre Erotismo."

En la década de los cuarenta, Anaïs nin y Henry Miller sobrevivieron un tiempo escribiendo cuentos eróticos para un hombre que les pagaba por página. Este cliente, que se hacía llamar el Coleccionista, permaneció siempre por anónimo, llenando de indignidad curiosidad a los dos grandes autores que prestaron su talento y su pluma para satisfacer sus caprichos. Este coleccionista no apreciaba el estilo y en repetidas ocasiones les exigió que se "saltaran la poesía" y se concentraran en el sexo, por que lo demás no le interesaba. Anaïs Nin le escribió una carta en la que define magistralmente el erotismo:  
Querido Coleccionista: Le odiamos. El sexo pierde todo su poder y su magia cuando es explícito, rutinario,exagerado, cuando es una obsesión mecánica. Se convierte en un fastidio. Usted nos ha enseñado más que nadie sobre el error de no mezclar el sexo con emociones, apetitos, deseos, lujuria, fantasías, caprichos, vínculos personales, relaciones profundas que cambian su color, sabor, ritmo, intensidad.
No sabe lo que se pierde por su observación microscópica de la actividad sexual,excluyendo los aspectos que son el combustible que la enciende: 
intelectuales,imaginativos,románticos,emocionales. Esto es lo que le da al sexo su sorprendente textura, sus transformaciones sutiles, sus elementos afrodisíacos. Usted reduce su mundo de sensaciones, lo marchita, lo mata de hambre, lo desangra.
Si nutriera su vida sexual con toda la exitación y aventura que el amor inyecta a la sensualidad, sería el hombre más potente del mundo. La fuente del poder sexual es la curiosidad, la pasión. Usted está viendo su llamita extinguirse asfixiada. La monotonía es fatal para el sexo. Sin sentimientos, inventiva, disposición, no hay sorpresas en la cama. El sexo debe mezclarse con lágrimas, risa, palabras, promesas, escenas, celos, envidias, todos los componentes del miedo, viajes al extranjero, nuevos rostros, novelas, historias, sueños, fantasías, música, danza, opio, vino.
¿ Sabe cuánto pierde por tener ese periscopio en la punta de su sexo, cuando podría gozar un harén de maravillas distintas y novedosas? No hay dos cabellos iguales, pero usted no nos permite perder palabras en la descripción del cabello; tampoco dos olores, pero si nos expandimos en esto, usted chilla: ¡Sáltense la poesía! No hay dos pieles con la misma textura y jamás la luz, temperatura o sombras son las mismas, nunca los mismos gestos, pues un amante, cuando está excitado por el amor verdadero, puede recorrer la gama de siglos de ciencia amorosa. ¡ Que variedad, qué cambios de edad, qué variaciones en la madurez  y la inocencia, perversión y arte...!
Nos hemos sentado durante horas preguntándonos cómo es usted. Si ha negado a sus sentidos seda, luz, color, olor, carácter, temperamento, debe estar ahora completamente marchito. Hay tantos sentidos menores fluyendo como afluentes al río del sexo, nutriéndolo. Sólo la pulsación unánime del sexo y el corazón juntos puede crear éxtasis.